Un amor puro
Creo que siempre sabemos qué nos liga a la otra persona, aunque no nos lo queramos reconocer
Cuando eres pequeña todo resulta sorprendente. Luego creces, te conviertes en adulta, y empiezas a vértelas venir. Yo, con casi 34 años, ya me huelo por dónde van a ir los tiros en escenarios que, no hace tanto, pisaba por primera vez. He perdido inocencia e ingenuidad. Pero creo que conservo la esperanza, y por eso a veces me sigo sorprendiendo, como s…


