El toro
Yo esperaba un cuerpo poderoso y robusto, y sin embargo me pareció raquítico y frágil
Como la mayoría de niñas, de pequeña tuve una mejor amiga. Se llamaba Lucía. Lucía y yo nos adorábamos a pesar de no tener casi nada en común. Y lo que sí nos unía —la absoluta veneración por el rotulador color carne del estuche Carioca Joy, la preferencia por los bocadillos innecesariamente gigantescos de atún con olivas o de queso y fuet— traspasaba l…


