El primer truño americano
Pensé que si nos estrellábamos al menos no me sentiría culpable por la muerte de mis gatos, porque yo también estaría muerta
Llegué: ya estoy en los Estados Unidos. No quiero dar la brasa con la novedad (además, para eso están los Diarios de Iowa), pero al mismo tiempo el acontecimiento no deja de ser eso: una novedad. Las novedades capturan la atención porque hay demasiada información que absorber y procesar, y eso sumado a que mi cuerpo y mi cerebro siguen fritos a los cuat…


