Cabeza azul y maloliente
Era azul y se llamaba Delfi
Era azul y se llamaba Delfi. Para los padres era un salvador asequible, para los niños, un ídolo. Sus vocecillas de filo de cuchillo coreaban su nombre cuando salía al escenario con su sonrisa perenne y batía las aletas al ritmo de la canción del verano, invocando las palmas del público. El show frenético de cada noche giraba en torno a él y sus múltipl…


